sábado, 12 de junio de 2010

DIME POR QUÉ

Dime el por qué
de esta tristeza
que adormece mi pensamiento,
que aviva el dolor
paseando por el tiempo.

Dime el por qué,
agonizante distancia,
que donde el sol no basta
jamás volarán mis alas,
jamás estaré yo.

Dime por qué
sonó tu silencio perpetuo;
huir de las sombras debo.
Que no te lleven de nuevo
donde mis pies no saben caminar.